Amigo es una palabra muy especial. Uno se siente feliz cuando dice “es mi amig@” pero ¿qué pasa cuando uno no los tiene?
Yo no tengo amigos, tengo personas cercanas con las que comparto momentos lindos. A mi parecer ser amigo es algo más que eso. Un amigo es el que comparte tus risas y comprende tus lagrimas. Te abraza cuando necesitas un abrazo y te da ese empujoncito ante una situación dudosa. Pero sobre todo, no te abandona.
El año pasado si me preguntabas yo decía “soy feliz porque tengo amigos” hoy te digo “soy feliz porque veo como son las personas”.
Reconozco que soy muy pesada, cargosa, absorbente, egoísta y envidiosa. No estoy orgullosa de eso. He visto como corren cuando alguien tiene un problema o simplemente una perdida. Yo perdí a mi abuelo el año pasado y tal vez yo no estaba mal porque él nos haya dejado sino estaba mal por mi mamá. Sin embargo nadie vino.
Cuando me enferme creí que todos los días iba a venir alguien, tal vez exagere pero creía eso. Creía que les importaba, que ellos tenían tanto afecto por mí como yo lo tenía con ellos. Pero me equivoque y mucho. Cuarenta y cinco días estuve en cama, con calor, aburrida porque no tenía tele o un equipo de música, solo mi fantasioso mundo de Harry Potter. Cuarenta y cinco días sola, sin que nadie me diga nada, sin que nadie me diga vamos vos podes, cuarenta y cinco días en los que no recibí ni un llamado telefónico, ni un mensaje con un “¿estás mejor?”. Cuarenta y cinco días sin hablar con nadie, cuarenta y cinco días tardaron hasta que por fin, lloré.
Cuando me dieron el alta para poder caminar, para poder salir, para poder sentarme en el sillón de mi casa, aparecieron. Pero no en mi casa, por mensajes “¿salimos el viernes? Vamos en tren después en colectivo y… blabla” Mis contestaciones “no puedo, no puedo viajar” respuestas “será la próxima”. Aun con el alta definitiva no veo a nadie. Siempre cedí yo a los demás y ahora que no quiero ceder más, soy yo la egoísta que no se deja ayudar o querer.
En la carrera de caballos se ve cual es el que realmente resiste, dice mi mamá. Yo vi cual es el que quedo y estoy contenta por ello. Sin dudas, no tengo otra que decir que los que pensé que eran amigos en realidad no lo eran. Puede que mi mamá tenga razón en lo que me dijo cuando lo hablé con ella. Y cuanto más lo pienso más le doy la razón. No tengo más ganas de aguantar la gilada. Me harte de ser yo la boluda, ahora no lo soy más. ¡Jodanse gente! Si hubieran puesto un poco de interés o solo ponerse en mi lugar, no estarían tan enojados conmigo.